Asistimos a una Gala de homenaje a una profesora de ballet en San Sebastian, Mentxu Medel, que ha tenido entre sus alumnos a muchas de nuestras grandes figuras de la danza. Sin apoyo mediático ni experiencia alguna en este tipo de eventos, los amigos, compañeros y alumnos de esta insigne maestra han levantado una expectación que acabó con las entradas del Kursaal en diez días. No era para menos, ya que ha sido la primera ocasión en la que se han reunido nombres como Lucía Lacarra, Cyril Pierre, Eneko Alcaraz, Iker Murillo, Jon Vallejo, Jone San Martín o Urtzi Aramburu, entre otros. Es gratificante observar el cariño que todos sus ex-alumnos mantienen a la que fue, en la mayoría de los casos, la profesora que les enseñó a amar la danza, dicho con las palabras que ellos mismos le dedicaron tras la Gala. Pero antes de hacer valoraciones, un repaso por lo que fue la gala, en términos generales.
Hubo danza de calidad. Lucía Lacarra, una de las diosas del panorama dancístico, bailó tres pasos a dos con Cyril Pierre que dejaron atónitos a los asistentes. Comenzó con un Cisne Blanco lleno de delicadeza en lo expresivo e impecable en lo técnico, mostrando una linea que pasará a la historia, abrumadora. No en balde ocupa las primeras posiciones en el "ranking" mundial que la revista Dance Magazine ofrece cada año a sus lectores. Las otras dos piezas de la noche fueron La Prisioniere y Thais, creadas por Roland Petit, en las que lució de nuevo sus extraordinarias dotes y la perfecta belleza de un cuidadísimo estudio de detalle. Cyril Pierre estuvo impecable como su partenaire, atento y perfectamente compenetrado. La recién nombrada Premio Nacional de Danza 2005 es actualmente estrella del Ballet de la Ópera de Munich.
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Urtzi Aramburu, en el NDT desde 1991, interpretó dos solos para la ocasión, “Kings of Wara” y "Sarabande", de Ohad Naharin y Jiri Kylian, respectivamente . Gran conocedor del estilo, con una ejecución sobria y rica en matices.
Iker Murillo y Yen Han, los dos solitas del Ballet de Zurich, bailaron las piezas “In den Winden im Nights” y “Bluelight”, de Spoerli. La primera es un paso a dos que integra la emoción del clásico con la técnica y energía contemporaneas, extraido de una pieza con música de Bach. Un lenguaje con la plasticidad que ambos bailarines supieron extraer, en el límite del refinamiento.
Eneko Alcaraz ha intervenido como bailarín y como coreógrafo, en diferentes producciones y espectáculos por toda España, entre ellos, “Origami” de la creadora catalana Àngels Margarit y "Sueños k nacen y mueren", de Alexis Eupierre. Eneko interpretó un solo de creación propia, titulado “Izenbururik gabe”, que es un ejercicio de improvisación con su particularísimo estilo de movimiento, con algún momento acrobático. Aportó una nota de frescura y naturalidad como contrapunto contemporaneo.
Irma Hoffren, aún estudiante, nos deleitó con un solo extraido de "La muerte del Cisne" en versión de Thierry Malandain. Esta creación se basa en una obra que fue creada en San Petersburgo por Michel Fokine para la bailarina Anna Pavlova, en 1907, con musica de Camille Saint-Saëns. Enternecedora en su papel de mujer-cisne, Irma mostró seguridad y elegancia a la altura de la gala. Para mi fue una de las agradables sorpresas de la noche.
Jon Vallejo, del que ya tenemos noticia en fotoescena al ser progtagonista de la última creación de Goyo Montero, "Desde Otello", producida por el Ballet de Carmen Roche, interpretó magistralmente un solo del mismo autor, con música de Johndowland, de una dificultad creciente, auténtico tour de force del lenguaje coreográfico de su creador. Actualmente en la CND II, Jon es uno de los grandes valores de futuro de esta jóven generación de talentos.
Jone San Martín y Fabrice Mazliah, provenientes del Ballet de Frankfurt, bailaron en primer lugar "The Vile Parody of Address", una pieza basada fundamentalmente en la capacidad de improvisación, ejercida sobre la danza y la vocalización. De una capacidad histriónica desmesurada, Jone destacó por su personalidad, que contrasta y al mismo tiempo se confunde de alguna manera con el papel de su pareja en el escenario, creando un duo complejo con indudable maestría.
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Su segunda pieza, el "Quintett" de W. Forsythe, me dejó profundamente impresionado. Un soberbio paso a dos, con la música de Gavin Bryars "Jesus' Blood Never Failed Me Yet", en la que el coreógrafo americano refleja de una manera brutal el dolor y la sensación de pérdida, a traves de una letanía vocal de creciente y angustiosa fortaleza. Una Jone San Martín en estado de gracia, que erizaba la piel con su desgarrada interpretación. La coreografía está basada en la propia experiencia del autor, que perdió a su mujer tras una dura batalla contra el cáncer.
Debo decir que si el nivel técnico de la Gala ya resultaba extraordinario antes de esta intervención, la altura dramática en la que nos situó la pareja de Frankfurt alcanzó uno de los momentos más emotivos que un servidor haya sentido en los últimos meses.
El final de la Gala lo constituyó el paso a dos Thais, de R. Petit, con música de Massenet, que Lucía y Pierre bordaron, para delicia de un público rendido ante el buen hacer de tdoso los participantes. Hay que recordar, además, el buen criterio de selección y la inteligente disposición del programa. Asimismo, distintos alumnos que ahora se dedican a la enseñanza, como Amaya Dorronsoro, Katixa Perea o Adaya Maartínez, tuvieron también oportunas intervenciones en piezas de su propia creación, dejando claro el potencial artístico que, en un sentido pleno, proporciona esta escuela. Sin duda, éste es el gérmen de una serie de Galas anuales de Año Nuevo. En ese sentido se expresó Mentxu Medel al ser preguntada por la posibilidad de que este acontecimiento se convierta en una cita anual.
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Cuando todo acabó, muchos de los presentes asistimos a un homenaje más personal, durante la cena con los artistas y el equipo organizador. Allí pudimos comprobar el afecto y el respeto que esta gran maestra ha cosechado entre sus alumnos. Las declaraciones de los que ahora son bailarines de referencia, no deja lugar a dudas. Mentxu ha sabido acercar la danza a sus alumnos, inculcándoles una viva pasión por lo que hacen y una determinada filosofía vital que se refleja en su trayectoria. Durante 25 años -la Gala oficialmente conmemora esos 25 años- no solo ha impartido clases a cientos de ellos, también les ha seguido en sus trayectorias profesionales y les ha aconsejado en todo lo que necesitan para alcanzar sus metas. En muchos casos, empujándoles fuera de su entorno, para que conocieran a otros maestros y otras técnicas que pudieran completar de la mejor manera su educación. Esto genera una corriente de gratitud que resulta evidente en una celebración de este tipo, donde tan solo uno de los convocados no ha podido asistir, y no por voluntad propia, sino por estar metido de lleno en la incorporación al Scottish Ballet (nos referimos a Asier Edeso). Teniendo en cuenta todo lo visto, nos preguntamos por el inmediato futuro de esta escuela, si la nueva generación tendrá un resultado así de espectacular, a lo que Mentxu comenta:
- "Ya tengo algunos en el horno, que con diez o doce años ya se les ve que pueden llegar. Pero tienen que tener mucho apoyo en casa, y suerte cuando dan el salto a Madrid o Barcelona, porque también pueden encontrarse con un profesor que les lleve por otro lado y resulte negativo. Por eso siempre mantengo el contacto con ellos, he llegado a cerrar el estudio e irme a Madrid a ver qué pasaba con un alumno. Al bailarín hay que potenciarlo y darle energía positiva." |
Dejamos San Sebastián con la dulce sensación de haber vivido un comienzo de algo importante. Es el 5 de Enero, día de regalos e ilusiones satisfechas.
En la escuela Thalia, los maestros y alumnos desean una escuela semiprofesional que amplíe las posiblidades de permanecer un tiempo más allí, acabando la carrera antes de dar el gran salto a los escenarios del mundo...
Mi deseo como espectador privilegiado de estos acontecimientos es que el cada vez mayor número de Galas y su creciente calidad, despierte la sensibilidad necesaria para la ceación de compañías estables. Alejadas de todo provincianismo interesado, con la misma generosidad creativa de la que Mentxu Medel ha hecho gala tanto tiempo. Es necesario para ellos, los bailarines, para nosotros como público, pero sobre todo para desarrollar hasta donde se pueda ese "algo" intagible que nos emociona cuando vemos en escena lo que este pequeño artículo intenta describir. Algo que es superior a nosotros mismos, alejado de nuestros problemas y miserias cotidianos, pero que está en lo más íntimo de nuestro corazón.
Hablo del amor que se halla siempre tras la palabra Arte, sea cual sea su técnica, sus raices o sus benfactores.
Para fotoescena © 2006, Jesús Vallinas
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