'Como metido en un barco. Alicante 2009' · · · · · · · · · · · · · · · · · · texto de Víctor M. Burell
"El corazón es una estancia tan grande que en algunas ocasiones puede admitir muchos habitantes."
Fotos del Festival de Alicante cedidas por la organización
Bodas de plata, cuarta parte de un siglo cayendo en un voraz reloj de tierra y, siempre, la fina arena de la playa espectacular mezclada con algas y, además, un libro abierto, en este caso hacia el futuro.
Alicante pervive, organizado por el Centro para la Difusión de la Música Contemporánea y ocupando su semana con los más de los días de sorpresas (13 estrenos absolutos y un número muy significativo de encargos avalan su lucha contra la crisis inocultable) en manos de grupos españoles e internacionales de espléndido nivel.
Grupos que se estrenan en el Festival son esa otra cara que hemos descubierto con la pasión de la aventura, tan difícil de encontrar en los conciertos tradicionales -ya lo he dicho- demasiado atenazados por una programación ampliamente reconocible.
Mi llegada me permitió escuchar -!y ver!- nueve conciertos cuyos marcos fueron: el Teatro Principal y el Arniches además de el Real Casino de la ciudad. Musikfabrik, Kronos Quartet, Ensemble Espai Sonor, Calíope, los cuartetos Diotima y Aron, Carles Santos con el Teatre Lliure y el cuarteto de clarinetes "A tempo" además de la pianista Carmen Martínez interpretando un monográfico de Marisa Manchado, formaron el conjunto de grandes intérpretes al menos en el papel. Los nombres se suceden, siendo poco estimulante poner en ristra uno tras otro aburriendo con una letanía sin contenido. Entre los españoles es sin embargo inevitable hablar de tres especialmente contemplados.
Marisa Manchado
Uno de nuestros nombres femeninos insoslayables nos ilustró, a través del piano de Carmen Martínez, con 9 de sus piezas de variadísima factura, que aunque bastantes de ellas estén escritas y dedicadas a pequeños no por ello (aunque ejecutables por debutantes) dejan de implicar una cierta complejidad técnica. La riqueza de las piezas finales, "Pour le piano", "Metamorfosis", "Soledad sonora" y "Nana", cerraron el concierto paseando por un ámbito literario que Marisa Manchado conoce y exprime, mientras que si atendemos a las fechas de creación observamos que su fluidez es un sentimiento cargado de sueños que preceden al silencio.
Pepe Iges
Ocupó un largo espacio en la locura de su calidoscopio de recuerdos; una síntesis de trabajos acompañados de estrenos electroacústicos y acciones teatrales donde lo cotidiano se presenta en un contexto provocador que podríamos enunciar como el más perfecto teatro del absurdo. No por ello el instrumental pierde importancia, saxos, violonchelo, piano, percusión y electrónica se tejen a través de una pantomima hierática en la que la "performance" alcanza límites de dramaturgia que nos divierte en principio pero nos inquieta en todo momento.
Mauricio Sotelo
La tercera gran presencia se debe a Mauricio Sotelo, uno de los grandes de nuestro panorama musical. En tres ocasiones apareció su obra completando de alguna manera el espacio que Alicante le debía. No pude ser testigo de "Como llora el viento" (para guitarra flamenca y orquesta de cámara), que ejecutaron el día de inauguración del Festival el Grupo Instrumental de Valencia dirigido por Joan Cerveró acompañando a Paco Cañizares en la guitarra.
"Chalan" con Musikfabrik dirigidos por Anu Tali y "La mémoire incendiée: la guitarre" por el Quatuor Diotima (en este caso estreno absoluto, encargo del CDMC) son las obras que tuve la satisfacción de escuchar, considerándolas de lo más importante de este 25 Festival.
Este personaje, nacido en Madrid en 1961 (que completó su formidable formación con Luigi Nono), siempre es sorprendente cuando crea. Relacionar sus premios puede ser incluso aburrido: España, Hamburgo, Colonia, Viena... Estrenando en un larguísimo etcétera exhibe su caudal incluso dirigiendo multitud de sus estrenos.
El acercamiento al flamenco le ha convertido en un especialísimo compositor que escudriña constante en esta música del sur, iconoclasta, sugerente, nacida decididamente en el pueblo.
Siendo la guitarra y el cante dos conductores de su creatividad nos hemos sentido inmersos, ya bastantes veces, en ese tejido visceral que nos adentra -como él mismo afirma- en un espacio que no es ni distinto, ni distante a aquel ancestral "canto de gemido" de la sonoridad flamenca.
"Chalan" se inspira en la tradición musical del sur de la India, donde se sitúa el origen de nuestro flamenco. La expresividad sexualmente acribillada, que traspasa siete paisajes sonoros, se manifiesta en un camino recorrido junto al gran maestro de habla hindú Trilok Gurtu, que despejó la directora estona Anu Tali con un nutrido conjunto de músicos, perfectos exploradores de las formas actuales de comunicación hasta presentársenos una actuación extraordinaria, completándose el programa con Wolfang Rihm y los italianos Mauro Lanza y Luca Francesconi.
Tres cuartetos con un tanto de fiasco
Si bien el francés "Diotima" interpretó un programa prodigioso que completaban Toshio Hosokawa, Matthias Pintscher con su "Studi VI for teatrise on the veil" (en relación directa con unos bocetos de pintura de Cy Twombly), que desarrollaron un proceso musical misterioso e íntimo, y el colosal "Cuarteto de cuerda Op. 3" de Alban Berg, el que escuchado con dedicación absoluta conduce a una comprensión hoy total en su dodecafonismo inaugural, volvimos a Mauricio Sotelo.
Sotelo busca en la "La mémoire incendiée: la guitarre" (su tercer cuarteto) un nuevo acercamiento al instrumento de Cañizares (asiduo colaborador de Paco de Lucía). Se trata de un cuarteto de cuerda convertido en una virtual guitarra flamenca. Dice Sotelo: "un motor que podríamos denominar aire de Jerez genera una particular tensión en el flujo de sus texturas sonoras. Simbolismo, proporciones numéricas, incalificable ánima de nuestro caminar."
Aron Quartet
El perfecto clarinete de Joan Enric Lluna intervino con este cuarteto vienés para interpretar a Hanns Eisler, Jesús Torres, James McMillan y Ellior Carter. Interesante sobre todo los tres quintetos de clarinete, uno de ellos estreno encargo del Festival (In memorian de Gonzalo de Olavide) que hubieran fraguado una tarde memorable si las piezas hubiesen estado más ensayadas.
El otro cuarteto: el Kronos
Llamar mítico al Cuarteto Kronos, californiano de procedencia, es casi desde los años 80 un calificativo obligatorio.
El conjunto, con algunos cambios en su formación, ha entretejido la gran música incluso con el rock para demostrarnos su extensibilidad.
Con un programa nutrido nos inundó con la sabiduría de su puesta en escena, donde al final fuera ésta la mejor embajada de su aparición, que desde luego atrajo a un público sorprendente para la contemporaneidad, lo mismo que ocurriera con Carles Santos -otro catalán en candelero- que más contundente con su música no abandonó, sin embargo, el artificio de su comercialidad para cerrar el Festival.
"Piturrino hace de músico" con el Grup Instrumental Barcelona 216, emerge entre su divertida teatralidad para darnos un ritmo que no se aparta de sus estructuras habituales tan evidentemente personales.
Loa para el final
A Tempo, otro cuarteto (en este caso de clarinetes), formado por cuatro valencianos -como era de esperar- representó uno de los momentos más interesantes y menos concurridos de la semana.
Rafael Albert Soler, José Antonio Casanova Insa, Óscar Gómez Gandía y Joan Enric Calatayud Espí interpretarían a Tomás Marco, Salvador Brotons, Carlos Pellicer Andrés, José María Bru-Casanova y Andrés Valero-Castells en una tarde de "El Real Casino", pasando desde una pieza conmemorativa de don Manuel a la transcripción de un cuarteto de saxos realizada por el propio "A Tempo", estructurado en cuatro movimientos en los que el último conjuga de manera sorprendente los tres primeros.
Quiero para terminar ofrecer un homenaje a Alberto Posadas, del que no pude escuchar su "Anamorfosis" programada el día 18; pero sí disfrutar de su "Versa est in luctun", que interpretara el Ensemble Espai Sonor, acompañando a Cattaneo, Mejías y Voro García (el propio director del conjunto).
"Versa..." toma el título de un motete de Tomás Luís de Victoria para su Requiem, al utilizar algún exíguo fragmento para la elaboración de su parte electrónica. Me impresionó especialmente su fusión con los instrumentos, provocándome una situación angustiosa por la utilización de algunos registros extraños casi extenuadores. La obra procede del año 2002.
En definitiva, Alicante con lluvia y con sol, con calor y temperaturas paradisíacas, sigue siendo el cierre ejemplar de cada verano, y el Meliá constituye ese barco en el Mediterráneo que nos trae lo último de la música, lo nuevo, lo auténticamente expectante de los programas en que estamos sumergidos de junio a septiembre incluso.